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Sam Yogini

Ayer, una amiga me preguntó si no soy perezosa para hacer yoga. Mi cuerpo es muy perezoso si, mi mente también, pero no es la mente o el cuerpo los que toman la decisión, hay que escuchar los deseos del alma. 

Una vez que llego a mi Mat, cierro los ojos y llevo la atención a la respiración, observo la mente y el cuerpo, que se sintonizan con el ritmo de mi respiración; después es fácil empezar, sin embargo, es necesario mantenerse alerta durante toda la práctica, que el deseo que se manifieste sea el del alma.

Dejar de identificarse con el cuerpo y la mente es una de las mayores enseñanzas del Yoga, no soy los pensamientos, no soy el cuerpo, pero son instrumentos con los que me desenvuelvo en este mundo y necesitan entrenamiento. 

Mi abuelita, cuando me enseñaba Yoga, me decía: “es el alma la que manda a la mente y la mente la que manda al cuerpo, no al revés”

Namasté

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